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martes, noviembre 06, 2007

"primer mundo": aburrido y fanfarrón, perfumado y socarrón...

Las dudas existenciales primermunditas:



Noticias primermundistas:



Es la actriz porno más conocida de nuestro país y acaba de publicar el libro 'Secretos de una pornostar'.

Por Javier Estrada. www. elmundo.es









España es el país con mayor consumo de cocaína del mundo
El 2,6% de la población consume esta sustancia, según la memoria de la Fiscalía Antidroga
JULIO M. LÁZARO - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 06-09-2005



La obesidad afecta a uno de cada diez niños españoles

"Pero aún es más preocupante la tendencia a la obesidad que se observa en nuestros niños y jóvenes, pues se calcula que la prevalencia de la obesidad infantil en los Estados Unidos es de entre un 25% y un 30% de los niños menores de 15 años. En España los datos no son tan alarmantes, aunque se calcula que existe alrededor de un 7% y un 10%".

Fuente: www.noticias.com

"El crecimiento de la obesidad infantil en España es espectacular y preocupante: si hace 15 años, el 5% de los niños españoles eran obesos, esta proporción es ahora del 16%. En la Unión Europea, sólo Gran Bretaña nos supera".

Fuente: Azprensa

miércoles, agosto 29, 2007



"Solo voy con mi pena, sola va mi condena"
Manu Chao


La ideología es falsa-conciencia, en el sentido de que es algo subjetivo y mutable, porque se transforma según las circunstancias: tiempo, espacio y sujeto. Pero la ideología es completamente real en la manera en que la vivimos:

La ideología para Althusser, representa en efecto la realidad –pero lo que representa es la manera en que yo ‘vivo’ mis relaciones con el conjunto de la sociedad... [1]

Si la ideología representa nuestras ideas, creencias y valores; está estrechamente ligada a nuestro mundo imaginario, y se ve representada en nuestra conducta y en cada mínima acción de nuestra rutina diaria; no podemos sino considerarla como algo real.

La ideología neoliberal ha programado y diseñado una realidad, donde sólo hay cabida para un tipo de persona egocéntrica e insolidaria, para seres humanos egoístas y violentos. En un mundo donde cada cual se preocupa sólo por su beneficio y bienestar individual, se genera una gran carga tanto de violencia pasiva como activa, porque estamos irrespetando y violentando constantemente al otro, utilizándolo sólo para el beneficio propio sin tomar en cuenta sus necesidades reales, de igual manera la otra persona también nos utiliza conforme a su deseo y voluntad. Esta recíproca “utilización” no nos conduce sino a la frustración y a la violencia, porque al no establecerse dentro de las relaciones personales y sociales, un acuerdo común, de valores e intereses, siempre una de las partes pierde, quedando excluida o a la voluntad y poder del otro, dejando de ser lo que es, o lo que quiere ser, para convertirse en la persona que quiere o le conviene al otro. La cultura individualista también produce seres humanos poco tolerantes, hecho que puede conducir a conductas racistas y xenofóbicas, como clasistas y excluyentes. Pero una persona no es por naturaleza egoísta y violenta, se aprende a como ser egoísta y violento, pero también podemos aprender a como ser democráticos, solidarios y tolerantes. Pero si partimos de la idea de que el otro es un enemigo a vencer, pues el panorama político, económico, social y cultural, se nos vuelve bastante desesperanzador, porque en una lucha de todos contra todos, el odio, la violencia y la muerte son los ganadores y la humanidad la gran derrotada. Pero si lo que nos importa en verdad, es la vida, el amor, la paz y el ser humano en general, y su supervivencia, tenemos que crear otra forma de concebirnos a nosotros mismos, a los otros y al mundo al cual queremos pertenecer que difiera de la ideología neoliberal o que por lo menos la transcienda, para lograr mejorarla.

lunes, mayo 07, 2007

"-Hay que admitir que no hay nada más fácil que tomar las cosas como son"

(Diálogo de la película: Dos o tres cosas que sé de ella de
Jean Luc Godard, 1967)

Esta frase que también puede ser interpretada como -no hay nada más fácil que aceptar las cosas como nos las muestran- dicha por la protagonista (Juliette Jason) del film Dos o tres cosas que sé de ella, además de cuestionar la relación del sujeto con su sociedad, y el papel de éste dentro de la misma, nos dice también que aprendemos a “conocer” la realidad, de una determinada forma, aprendemos desde muy niños, a aceptar una manera de captar y apreciar lo que nos rodea. Dicha manera de apreciar la realidad, se naturaliza y establece de tal modo, que nos resulta imposible comprender algo, sin utilizar este modelo de entender las cosas. En otras palabras, estamos socialmente acostumbrados a “ver”, aquello que se nos ha enseñado a ver o que hemos aprendido a ver. Aquí estaría el papel de los aparatos ideológicos del estado, como moldeadores de la personalidad de los sujetos, y creadores de ideologías. El canal de la ideología es el sujeto, la ideología tiene a través del sujeto su existencia material (Althusser).
Por supuesto que si somos personas que gozamos de una vida digna dentro de "nuestra" sociedad capitalista, entendiendo por vida digna, el disfrute y ejercicio pleno de nuestros derechos humanos, civiles y culturales, y que además disfrutamos de una buena calidad de vida, entendiendo por ésta, las posibilidades reales de desarrollar nuestras capacidades y de llevar a cabo acciones a favor de nuestro bien y del bienestar común, es lógico que aceptemos la realidad tal cual nos la presentan. Pero si dentro de esta misma sociedad capitalista, carecemos de una vida digna y de una buena calidad de vida, como ocurre con un “niño de la calle”, al cual se le niega y violenta cada día sus derechos humanos, civiles y culturales, la realidad no puede ser tan simple, como algunos grupos y personas pretenden que sea:

"-Eso fue en 1992, el muchacho tenía como 10 años y estaba atado a un árbol. La policía descubrió que lo mató un hombre apodado “El Chorizo” porque el niño no le entregó unas correas que se había robado en un local de Chacaíto. El menor y otros niños de la calle robaban para el “Chorizo” y estaban obligados a entregarlo todo a cambio de unas pocas monedas que recibían todas las noches. Si no lo hacían, les esperaba la muerte-."



La ideología es falsa-conciencia, en el sentido de que es algo subjetivo y mutable, porque se transforma según las circunstancias: tiempo, espacio y sujeto. Pero la ideología es completamente real en la manera en que la vivimos:

La ideología para Althusser, representa en efecto la realidad –pero lo que representa es la manera en que yo ‘vivo’ mis relaciones con el conjunto de la sociedad... [1]

Si la ideología representa nuestras ideas, creencias y valores; está estrechamente ligada a nuestro mundo imaginario, y se ve representada en nuestra conducta y en cada mínima acción de nuestra rutina diaria; no podemos sino considerarla como algo real.

La ideología neoliberal ha programado y diseñado una realidad, donde sólo hay cabida para un tipo de persona egocéntrica e insolidaria, para seres humanos egoístas y violentos. En un mundo donde cada cual se preocupa sólo por su beneficio y bienestar individual, se genera una gran carga tanto de violencia pasiva como activa, porque estamos irrespetando y violentando constantemente al otro, utilizándolo sólo para el beneficio propio sin tomar en cuenta sus necesidades reales, de igual manera la otra persona también nos utiliza conforme a su deseo y voluntad. Esta recíproca “utilización” no nos conduce sino a la frustración y a la violencia, porque al no establecerse dentro de las relaciones personales y sociales, un acuerdo común, de valores e intereses, siempre una de las partes pierde, quedando excluida o a la voluntad y poder del otro, dejando de ser lo que es, o lo que quiere ser, para convertirse en la persona que quiere o le conviene al otro. La cultura individualista también produce seres humanos poco tolerantes, hecho que puede conducir a conductas racistas y xenofóbicas, como clasistas y excluyentes. Pero una persona no es por naturaleza egoísta y violenta, se aprende a como ser egoísta y violento, pero también podemos aprender a como ser democráticos, solidarios y tolerantes. Pero si partimos de la idea de que el otro es un enemigo a vencer, pues el panorama político, económico, social y cultural, se nos vuelve bastante desesperanzador, porque en una lucha de todos contra todos, el odio, la violencia y la muerte son los ganadores y la humanidad la gran derrotada. Pero si lo que nos importa en verdad, es la vida, el amor, la paz y el ser humano en general, y su supervivencia, tenemos que crear otra forma de concebirnos a nosotros mismos, a los otros y al mundo al cual queremos pertenecer que difiera de la ideología neoliberal o que por lo menos la transcienda, para lograr mejorarla:

"-Claro que hay discriminación. Sobre todo en el empleo. Estos chavales, de entrada, tienen menos formación. Pero incluso cuando un joven de origen magrebí con una licenciatura se presenta para un trabajo, su petición es colocada por detrás de las de los franceses, y esto sucede también para empleos menores como conductor de camión.
-Yo trabajo en una discoteca-, asegura el tercero, -sólo hay dos magrebíes entre más de un centenar de trabajadores-. Es que los franceses son unos racistas y nos tienen aquí marginados-, dice otro del corrillo. -El alcalde puede venir aquí, al barrio, a participar en alguna fiesta que se celebre, pero no les gusta que nosotros vayamos al centro de Pau. Nos tratan fatal; aunque vayamos limpios y bien vestidos, no nos dejan ni entrar en las discotecas, no les gusta vernos. Y la policía nos ha llegado a cachear en plena calle incluso cuando íbamos acompañados de nuestra novia-."





[1] Eagleton, Terry: Ideología, Pág.40.

lunes, noviembre 27, 2006

HAMBRE Y POBREZA MUNDIAL:
Lunes 13 noviembre 2006, HALIFAX, Canadá (AFP) - El Premio Nobel de la Paz de este año, Mohamed Yunus, y la reina doña Sofía de España abrieron el domingo una reunión sobre desarrollo en Halifax, Canadá (este), enfocada en la búsqueda de sistemas que logren sacar de la pobreza extrema a millones de personas.
Varios miles de delegados, incluyendo ministros de Estado y especialistas en microcréditos, así como representantes de la Fundación Bill y Melinda Gates, viajaron a Halifax desde cerca de cien países para participar en la reunión.
"Hagamos de esta una cumbre histórica donde pusimos a rodar el balón para crear un mundo sin pobreza", dijo Yunus en la ceremonia de apertura realizada en un estadio local.
Los asistentes a la segunda Cumbre Global de Microcrédito, que se lleva a cabo en Halifax del 12 al 15 de noviembre, anunciaron en la reunión su noble meta de hacer llegar los préstamos a pequeñas empresas, comocidos como microcréditos, a 175 millones de personas entre los más pobres del mundo para fines del año 2015.
El interés en los microcréditos, que se otorgan ampliamente a personas que logran sobrevivir con menos de un dólar diario, para que logren expandir sus pequeños negocios, ha aumentado desde que Yunus ganó el Nobel a mediados de octubre.
Los defensores del microcrédito dicen que éstos pueden ayudar a la gente pobre a expandir negocios de alimentos o de artesanías, lo que les permite salir de la pobreza. "Es con gran placer que formo parte de esta cumbre global de microcrédito", dijo la reina Sofía en su discurso en la inauguración. La Reina traía una manta sobre el hombro izquierdo que compró a un grupo de mujeres de Bangladesh, beneficiarias de los microcréditos.
"Las microfinanzas están en un excelente estado de mejora", dijo la Reina española, añadiendo que los pequeños préstamos potencian la autoestima y han sido muy efectivos.
El ministro de Asuntos Exteriores canadiense, Peter MacKay, dijo a los delegados que su gobierno ha aprobado más de 40 millones de dólares destinados a diferentes proyectos de microfinanzas para Asia, Africa y América Latina.
"La pobreza desde mi punto de vista es el reto más grande que enfrentamos por el momento", dijo el primer ministro paquistaní, Shaukut Aziz, en la reunión.
El ambiente de la ceremonia de apertura, en la que los delegados fueron invitados a firmar la Declaración de Apoyo, fue animado con vídeos musicales, testimonios emotivos de beneficiarios de microcréditos y presentaciones de danzas africanas.
Sin embargo, la inmensidad del reto que enfrenta la comunidad del microcrédito es sobrecogedora.
Los expertos estiman que hay entre 1.000 millones y 1.200 millones de personas en todo el mundo, especialmente en Asia, que viven con menos de un dólar diario.
CIUDAD DEL VATICANO, 12 de octubre de 2006(EP/AP)El Papa Benedicto XVI tachó hoy de "escándalo" el que cientos de millones de personas en todo el mundo no tengan lo suficiente para comer e invitó a combatir el hambre a partir de un cambio en el estilo de vida consumista y promover una mejor distribución de los recursos, "no sólo el escándalo de la hambruna lo exige, sino también por las crisis medioambientales y energéticas", subrayó.
En este sentido, el Papa aludió a las últimas cifras facilitadas
por la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU (FAO), con sede en Roma, en su último informe que subraya que más de 800 millones de personas sufren de desnutrición mientras que miles de personas, especialmente niños, mueren cada año de hambruna. Por este motivo, Benedicto XVI apeló a sumar esfuerzos para "eliminar la causa estructural ligada al sistema de gobernar en la economía mundial, que condiciona la mayoría de los recursos del planeta a una minoría de la población (mundial)". "Para lograr un impacto a gran escala, es necesario corregir el modelo de desarrollo global", aseguró el Papa. Así, Benedicto llamó a los fieles a sumarse "al compromiso personal concreto para vencer el azote del hambre" además de promocinar la justicia y solidaridad.
"En cualquier caso, cada persona y cada familia puede y debe hacer algo para aliviar el hambre en el mundo, adoptando un estilo de vida y consumo compatible con salvaguardar la procreación y el criterio de justicia para aquellos que cultivan la tierra de cada país", admitió.
Por su parte, la FAO analizo en octubre en un informe, diez años después de que los líderes mundiales se comprometieran a reducir a la mitad la hambruna a nivel global, el escaso progreso hecho al respecto, con más de 854 millones de personas sufriendo todavía la destrutición en todo el mundo.

MADRID, 15 de Octubre de 2006 (EUROPA PRESS)
Actores, cantantes, deportistas, escritores y otros rostros de la sociedad civil española participaron hoy en un acto organizado en la sede de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) para pedir a los ciudadanos que "se levanten contra la pobreza" y exigir al Gobierno que ponga las medidas necesarias para cumplir con los objetivos del Milenio de Naciones Unidas.
Aprovechando que el próximo martes, 17 de octubre, se celebra el Día Internacional
para la erradicación de la pobreza
, la FEMP organizó hoy este acto en Madrid para adherirse a la iniciativa 'Levántate contra la pobreza', que se inscribe en la Campaña del Milenio de Naciones Unidas.
El objetivo de esta iniciativa es instar a los ciudadanos españoles a que "estén donde estén", mañana, a las 12 del mediodía, se pongan en pie como expresión de rechazo a la pobreza y llamada de atención a los gobernantes para que den cumplimiento a la Declaración del Milenio.
Al acto de esta mañana han asistido, entre otros, los actores Fernando Guillén Cuervo, Gemma Cuervo, Iñaki Miramón, Amparo Climent y Xabier Elorriaga, el deportista Fernando Romay, el escritor Lorenzo Silva, el humorista José Luis Coll, el secretario de Movimientos Sociales del PSOE, Pedro Zerolo, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, el presidente de Cáritas, Rafael del Río, el presidente de la FEMP, Heliodoro Gallego, y las cantantes Rosa León, Peruchi y Cristina del Valle, quien, como Embajadora de Naciones Unidas por los Objetivos del Milenio, leyó a los presentes un manifiesto.
En él, se recuerda que hace ya seis años, casi 200 países se comprometieron ante la Asamblea de Naciones Unidas a luchar contra la pobreza, el hambre, el SIDA y la degradación medioambiental, a lograr la igualdad de género y a promover el acceso de todos los seres humanos a la educación, la sanidad y el agua potable.
800 MILLONES DE PERSONAS PADECEN HAMBRE.
Todo ello se plasmó en ocho objetivos que la comunidad internacional se comprometió a alcanzar antes del año 2015. El primero de ellos, la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, persigue reducir a la mitad las personas con ingresos inferiores a un dólar diario y las que padecen hambre.
La cantante Cristina Del Valle recordó que actualmente 800 millones de personas sufren de hambre, que más de 1.200 millones de personas viven con menos de un dólar al día y no tienen agua potable, que más de 50 millones de personas padecen ya el virus del SIDA, y que 28.000 niños mueren cada día por causas derivadas de la pobreza "que podrían ser evitadas". Para luchar contra estas escalofriantes cifras y paliar esta "inhumana situación", todos los presentes en el acto solicitaron a la sociedad su plena concienciación y su participación mañana en la iniciativa 'Levántate contra la pobreza'. Con ella se pretende batir el récord Guinnes de mayor número de personas que, puestas en pie, quieren expresar su rechazo a la pobreza.
Asimismo, los firmantes del manifiesto reclamaron al Estado español que impulse "con la mayor urgencia" todas aquellas medidas que ayuden a los países y pueblos empobrecidos del mundo a salir de la "miseria" en que se hallan, asegurándoles oportunidades reales para salir de la pobreza extrema, sin generar exclusiones.
"LA POBREZA NO ES UN ENEMIGO INVENCIBLE".
Desde la FEMP, su presidente, Heliodoro Gallego, manifestó que los Ayuntamientos y Corporaciones Locales quieren estar "en primera línea" para cumplir con los objetivos del Milenio. "Tenemos que acabar con la pobreza en el mundo. No es un enemigo invencible ni inevitable. Se trata de una lucha que nos concierne a todos", declaró.
Para ello, Gallego instó al Gobierno español a impulsar, "sin demora", la ayuda necesaria para que los países pobres salgan de la opresión en la que viven, al tiempo que pidió a los ayuntamientos y corporaciones locales que hagan "autocrítica" y luchen contra la pobreza en sus propios municipios.
Por su parte, el secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG del PSOE, Pedro Zerolo, subrayó que la mejor manera de combatir la pobreza es apostar por la sanidad y la educación pública y por los servicios sociales. Pero para ello, matizó, hay que tener voluntad. "Hay gobiernos que luchan contra la pobreza y otros que miran hacia otro lado. La mejor manera de contestarles es en las urnas", concluyó.

martes, noviembre 14, 2006

CULTURA II: Consumo, luego existo
















Ciudadanía Consumista


-Son zapatos americanos.
-Para aplastar a
vietnamitas.
-Y a sudamericanos.

(Diálogo de la película:
Dos o tres cosas que sé de
ella
de
Jean Luc
Godard, 1967)


El ejercicio del sufragio popular, en las elecciones presidenciales de las democracias “globalizadas”, se puede afirmar que constituye ya, una manera “clásica” de ejercer nuestra ciudadanía. El “ciudadano” del siglo XXI, no sólo asume su ciudadanía a la hora de elegir al presidente de su país, sino que también se identifica con su condición de ciudadano, al momento de hacer las compras en el supermercado, cuando va al cine o escoge una película de televisión por cable, navega en Internet, consume en el McDonald’s, adquiere el último modelo de telefonía celular o simplemente deambula por los pasillos de cualquier centro comercial de moda:

No fueron tanto las revoluciones sociales, ni el estudio de las culturas populares, ni la sensibilidad excepcional de algunos movimientos alternativos en la política y en el arte, como el crecimiento vertiginoso de las tecnologías audiovisuales de comunicación lo que volvió patente lo público y el ejercicio de la ciudadanía. Pero estos medios electrónicos que hicieron irrumpir a las masas populares en la esfera pública fueron desplazando el desempeño ciudadano hacia las prácticas del consumo.[1]

A partir de los años noventa, después de la caída del bloque soviético y con el acelerado afianzamiento del estilo de vida consumista, impulsado este último, por el gran desarrollo tecnológico de los medios de comunicación masiva, el mundo comienza a ser “controlado culturalmente”, desde la cultura de masas. El creciente predominio de la cultura masiva, ha transformado tanto nuestro escenario sociocultural, que hemos empezado a describirlo en términos de globalización, mundialización, postmodernidad o transmodernidad. El poder político y, los gobiernos democráticos, no han escapado de esta “revolución cultural” y, también la esfera pública ha sido erosionada y transformada por esta “lógica del mercado”. Sin embargo, aunque el “hombre-masa” se “sienta” igual de “ciudadano” al momento de elegir la marca de su champú que participando en las elecciones presidenciales de su país, consideramos que el “consumo” no puede convertirse en un único elemento condicionante del ejercicio de nuestra ciudadanía.
La práctica del consumo hace que nos identifiquemos no sólo de manera material sino también de forma ideológica, tanto con el objeto de consumo como con los demás consumidores, usuarios y públicos que comparten los mismos bienes materiales y culturales. Esto ha generado un tipo de cultura, un tipo de persona, que tiene una forma particular de desenvolverse públicamente, porque interpreta su participación pública, o su papel de “ciudadano”, en la medida que le es posible adquirir, consumir, apropiarse y disfrutar, de los productos y servicios existentes en el mercado mundial. Esta “cultura consumista” y “ciudadanía consumista” ha sido impulsada desde luego, por el gran poder ideológico que los medios de comunicación han ejercido sobre los habitantes de las “sociedades globalizadas”. Pero no sólo el “ciudadano consumista” ha interpretado la “participación social” como la posibilidad de acceder al consumo y uso de bienes industriales tangibles e intangibles, sino que esta “percepción mercantilista” de la realidad, involucra una nueva manera de concebirse así mismo y a los otros que le rodean:

Nos hemos convertido como diría Néstor García Canclini en “comunidades de consumidores”, donde toda manifestación del ser humano, hasta nuestras más íntimas emociones, son objeto de consumo (Kizer, 1999). Se consume todo: el afecto, el placer, el miedo, el sexo, el amor, el dolor, etc. Y este consumo se hace por supuesto, a través de la apropiación de la imagen del objeto deseado. Nuestra realidad mediatizada, es un mundo dominado por la imagen, donde esta última, ha suplantado casi por completo al “sujeto físico”. El referente o símbolo del sujeto, se hace tan o más importante que el sujeto mismo. Hoy día, somos capaces de experimentar más compasión por un personaje de una película, que por un niño de la calle que solicita nuestra ayuda. Este ejemplo podría ser cuestionado moralmente, pero la realidad, es que actuamos cotidianamente de tal forma y sin ningún tipo de cuestionamiento ético, porque no tomamos en cuenta, la relación real que se establece entre el niño de la calle y nosotros. En este sentido, el niño es la víctima por su condición de niño (dependiente y débil ante el adulto) y por su situación de abandono. Sin embargo, la imagen tan violenta y negativa que normalmente tenemos del niño de la calle, nos hace percibirlo como un victimario y nosotros asumimos inmediatamente la posición de víctima (Elba Poleo, 2004).

No me cabe la menor duda de que el personaje de la película de Mike Leigh, excluido como está de toda la riqueza y diversidad cultural reservada a los que tienen dinero para consumir (en una escena reveladora, John, que ha tenido una buena educación y es un muchacho inteligente, aprovecha un descuido de alguien para robarle un par de libros) ha perdido el “sentido de la vida”. Pero lo que se ha desdibujado para John no es sólo el sentido de su vida, sino el rostro del otro, el rostro humano. No sólo se encuentra en un mundo donde toda idea de realización y felicidad se encuentra reservada para otros, sino que no puede formular una noción de felicidad personal articulada con sus semejantes
(Luz Marina Barreto, 1998).

Esta nueva manera de interpretar al sujeto (Poleo, 2004), también se aprecia en el gran éxito y la popularidad alcanzada por los reality show, dentro de las audiencias de los países globalizados, donde los individuos que participan dentro de estos programas de “televisión real”, son completamente despojados de su dignidad y condición humana, al ser tratados como objetos de marketing, y ser calificados con relación a cifras de rating, haciendo de su vida un chiste mediático (Poleo, 2004). Y la otra persona, el espectador que contempla dichos programas de “televisión real”, se convierte en una especie de "caníbal mediático" al engullir al otro ser humano como si fuera una especie de "snack". La conclusión a la que se llega, es que esta “lógica del consumo” no se puede aplicar a todas las manifestaciones del ser humano, en otras palabras, no todo en la vida es negociable, consumible, ni susceptible al mercado. No podemos hacer de la tragedia y el dolor humano, un disfrute mediático o, elegir entre la vida y la muerte de una persona, como quien elige entre el combo No. 1 o No.3 del McDonald’s. Porque si actuamos conforme a estos principios consumistas, haciéndole la guerra a otros países, porque simplemente nos da la real gana o, por prestigio o interés económico, estaríamos cometiendo “un gesto calculado de menosprecio a la vida[2].
La palabra “usuario” se utiliza para definir a una persona que tiene acceso y consumo habitual a los bienes materiales, servicios y tecnologías públicas o privadas. Una persona indigente o un muy mal llamado “niño de la calle”, no pueden ser definidos de tal forma, pero sin embargo, son seres humanos dignos de nuestro respeto y, poseedores de unos derechos intrínsecos a su persona. Porque el hecho de que se encuentren excluidos de la “cultura consumista”, no los excluye de su condición de seres humanos, ni de ciudadanos. Porque estas personas poseen un nombre, una identidad, parentesco, nacionalidad, historia de vida, religión, lenguaje, cultura y forma de comunicación propia, una determinada representación del mundo, que identifica y vincula a esta persona, con el resto de la sociedad.
Un “ciudadano demócrata cultural”, puede sentirse identificado con su condición de ciudadano por medio de la práctica del consumo, pero nunca debe hacer del “consumo” el único valor que condicione dicha ciudadanía. Si hacemos de la práctica del “consumo” un equivalente del ejercicio de la ciudadanía o de la democracia, confundiendo nuestro papel de consumidores con el de ciudadanos, y entendemos que a mayor consumo, más y mejor democracia, estaríamos implícitamente afirmando que en los países con un menor índice de consumo, existe un menor nivel de democracia. De hecho, estaríamos negando de plano, la existencia de la “ciudadanía” y de los “ciudadanos”, en dichos países. Si actuamos de acuerdo con esta “concepción consumista” de la ciudadanía, los países ricos no se cansaran de cometer crímenes y de violar y atropellar los derechos humanos en los países pobres, en nombre de lo que para los primeros significa la “libertad” y la “democracia”. Podemos considerar al “consumo” como un valor fundamental de identificación dentro de las “sociedades globalizadas”, sin embargo, no es lo mismo suponer que dicho valor, sea lo único que establece nuestra condición de ciudadanos, o que sólo a través de la práctica del consumo se pueda actuar o participar públicamente, de hecho, en las sociedades altamente consumistas, hay una mayor abstención política, desinterés y desconfianza por los asuntos públicos y por la política en general, es decir, hay una menor participación activa del pueblo.





[1] García Canclini, N. (1995). Consumidores y ciudadanos: Conflictos multiculturales de la globalización. México, Grijalbo, Pág. 23.
[2] Palabras de un diputado del Partido Nacionalista Vasco, con relación a la actuación de Aznar y el gobierno español, en la Guerra de Irak.