" -No es que no nos vean... es que no quieren vernos"
(Diálogo del cortometraje: "Cartas a Nora" de la cineasta catalana Isabel Coixet, que forma parte de la película documental: Invisibles, 2007. Producida por Javier Bardem.)
"…la diversidad cultural es, para el género humano, tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos. En este sentido, constituye el patrimonio común de la humanidad y debe ser reconocida y consolidada en beneficio de las generaciones presentes y futuras."
UNESCO. (2001). Declaración Universal de la Diversidad Cultural
La Diversidad Cultural es un principio que comprende a la humanidad como un abanico de variadas identidades culturales. Es decir, que para entender lo que es la sociedad humana es necesario partir de la comprensión de la diversidad cultural (Humanidad = Diversidad Cultural). Pero la Diversidad Cultural sería sólo el primer paso, porque de lo que estaríamos hablando en realidad, es del Pluralismo Cultural, lo que supone que las diferentes culturas sean reconocidas y valoradas de igual manera, dentro del espacio público y sistema político, del que forman parte. Estos principios de Diversidad y Pluralismo Cultural, tan básicos para comprender la sociedad de hoy siglo XXI, pronunciados y respaldados además, por nada menos que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), resulta incomprensible como algunos políticos catalanes los ignoran y los contradicen abierta y públicamente, como lo demuestran declaraciones hechas por el portavoz de Convergència i Unió (CiU) en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida y el president nacional de la plataforma per Catalunya y Regidor per la PxC en el Ajuntament de Vic, Josep Anglada i Rius. El primero, Duran i Lleida, en un programa que se emite en toda España y en varias partes del mundo por el canal internacional de TVE, le dijo a la ciudadana marroquí Rachida El-Rhoumari, que "... en la medida que (el velo) sea un símbolo cultural, para mí todas las culturas no tienen el mismo valor, (...) yo creo sinceramente con todo mi respeto, que ustedes llevan más retraso..." (1), ante lo planteado por El-Rhoumari, sobre la discriminación que sufren sus hijas, nacidas en España, por el hecho de lucir el hiyab (velo musulmán). Le comunico al señor Duran i Lleida, que no existe una cultura superior o inferior a otra. Las culturas se manifiestan de diferentes maneras, pero poseen el mismo valor y dignidad:
"Todo ser humano como individuo que crece y se desarrolla socialmente, tiene la necesidad de vincularse e identificarse con los demás sujetos que conforman su escenario social. Esta necesidad se expresa a través de códigos morales, valores estéticos y cognoscitivos, variadas formas de lenguajes y de comunicaciones. Dicho de otro modo, la cultura constituye un elemento fundamental, dentro de la personalidad de cada individuo y, dentro de la identidad de cada comunidad o grupo social. Por esta razón, es un derecho humano universal, inviolable e incuestionable (Art. No.22. Declaración de los derechos humanos, 1948)."
"... la relación: Cultura - Sociedad, es un aporte muy importante porque involucra directamente al hecho cultural, con la problemática social. Así, la acción cultural, pasó a ser una prioridad fundamental en las políticas públicas de los Estados. La cultura no sólo como una manifestación de todo hombre, sino también de las colectividades y comunidades. La cultura como la manifestación de los valores, creencias, formas de ser y de pensar de grupos sociales. La cultura como un derecho de todo ser humano y de todos los pueblos (Declaración de los Derechos Universales de los Pueblos, 1976)." (2)
El segundo, Anglada, presidente nacional del partido Plataforma per Catalunya (Racisme per Catalunya), lo hace en su propuesta y proyecto político como regidor en representación de su partido, en el Ajuntament de Vic. Leyendo el programa de gobierno de Anglada, que presentó en las elecciones para la alcaldía de Vic, me hacía pensar en la persecución nazi contra los judíos, y en una hipotética persecución catalana contra los inmigrantes. Y como los catalanes además de ser personas muy LIMPIAS, ORDENADAS, SERIAS (y que no escupen en la calle), también son personas muy como dicen aquí "listillas", todo lo tienen fríamente calculado, así que como todos los inmigrantes ilegales que vivimos en Vic, estamos empadronados, la tarea de expulsarnos de la ciudad, sería formalmente fácil como lo explicó el propio Anglada: "Nosaltres fomentarem l'expulsió de tots els immigrants il-legals. Com que actualment un immigrant il-legal es pot empadronar, investigarem a partir del padró amb la intenció de detectar qui té permís de residència i qui no. I actuarem, amb la llei a la mà, de manera immediata (3)". Anglada también se refiere a los inmigrantes de la siguiente manera: "Bona part de la immigració massiva que viu entre nosaltres són gent que provenen de països dictatorials "amb molt poca cultura" i sovint incompleixen les nostres legislacions amb total deixadesa. En aquest sentit, per evitar la degradació de Vic controlarem les botiges dels immigrants per assegurar-nos que compleixen, com tothom, les legislacions vigents. I farem tancar totes les que calgui tancar (4)" Señor Anglada, le comunico que todos los seres humanos somos portadores de saber y de cultura.
Notas: (1)Palabras dichas por Josep Antoni Duran i Lleida, en su intervención en el programa de TVE "Tengo una pregunta para usted".
(2) Elba Poleo: La Cultura y la construcción de la "Ciudadanía Democrática Multicultural". Cuadernos Edumedia, 5, abril - junio de 2004. Caracas.
"Cuando me encuentro con gente de diferentes partes del mundo, siempre recuerdo que todos somos básicamente iguales: todos somos seres humanos. Posiblemente vistamos ropas diferentes, nuestra piel sea de color diferente o hablemos distintos idiomas. Pero eso es superficial; en lo básico, somos seres humanos semejantes y esto es lo que nos vincula los unos a los otros. Además, es lo que hace posible que nos entendamos y que desarrollemos amistad e intimidad. Puesto que todos compartimos este pequeño planeta, tenemos que aprender a vivir en armonía y paz entre nosotros y con la naturaleza. Esto no es solamente un sueño, sino una necesidad. Porque si cada uno de nosotros buscamos egoístamente sólo lo que creemos que nos interesa, sin preocuparnos de las necesidades de los demás, acabaremos no sólo haciendo daño a los demás, sino también a nosotros mismos. Este hecho se ha visto claramente a lo largo de este siglo. Sabemos que hacer la guerra nuclear hoy, por ejemplo, sería una forma de suicidio; o que contaminar la atmósfera o el océano para conseguir un beneficio a corto plazo, sería destruir la base misma de nuestra supervivencia. Puesto que los individuos y las naciones están volviéndose cada vez más interdependientes, no tenemos más remedio que desarrollar lo que yo llamo un sentido de responsabilidad universal. En la actualidad, somos realmente una gran familia mundial. Lo que ocurre en una parte del mundo puede afectarnos a todos. Esto, por supuesto, no es solamente cierto para las cosas negativas, sino que es igualmente válido para los progresos positivos. Pero la guerra o la paz, la destrucción o la protección de la naturaleza, la violación o el fenómeno de los derechos humanos y libertades democráticas, la pobreza o el bienestar material, la falta de valores espirituales y morales o su existencia y desarrollo y la ruptura o desarrollo del entendimiento humano, no son fenómenos aislados que puedan ser analizados y abordados independientemente. De hecho, están muy relacionados a todos los niveles y necesitan ser tratados con ese entendimiento. La paz, en el sentido de ausencia de guerra, es de poco valor para alguien que se está muriendo de hambre o de frío. No eliminará el dolor de la tortura infligida a un prisionero de conciencia. La paz sólo puede durar allí donde los derechos humanos se respetan, donde la gente está bien alimentada y donde los individuos y naciones son libres. El progreso material es, por supuesto, importante para el avance humano. En Tíbet prestamos muy poca atención al desarrollo económico y tecnológico, y actualmente nos damos cuenta de que esto fue una equivocación. Al mismo tiempo, el desarrollo material sin un desarrollo espiritual puede causar también graves problemas. En algunos países se concede demasiada atención a las cosas externas y muy poca importancia al desarrollo interior. Creo que ambos son importantes y deben ser desarrollados conjuntamente para conseguir un buen equilibrio entre los dos. Los tibetanos somos siempre considerados por los visitantes extranjeros como gente feliz y jovial. Esto forma parte de nuestro carácter nacional, arraigado en valores culturales y religiosos que acentúan la importancia de la paz mental conseguida por medio de generar amor y bondad hacia todos los seres vivos, humanos y animales. La clave es la paz interior: si se tiene paz interior, los problemas externos no afectarán al profundo sentido de paz y tranquilidad. En este estado mental se pueden afrontar las situaciones con razonamiento y tranquilidad, mientras se mantiene la felicidad interior. Esto es muy importante. Sin paz interior, por muy confortable que sea la vida material, aún se estará preocupado, molesto o triste por diferentes circunstancias."
Su Santidad el Decimocuarto Dalai Lama Tenzin Gyatso. Oslo, Noruega, Diciembre de 1989.
miércoles, agosto 29, 2007
"Solo voy con mi pena, sola va mi condena" Manu Chao
La ideología es falsa-conciencia, en el sentido de que es algo subjetivo y mutable, porque se transforma según las circunstancias: tiempo, espacio y sujeto. Pero la ideología es completamente real en la manera en que la vivimos:
La ideología para Althusser, representa en efecto la realidad –pero lo que representa es la manera en que yo ‘vivo’ mis relaciones con el conjunto de la sociedad... [1]
Si la ideología representa nuestras ideas, creencias y valores; está estrechamente ligada a nuestro mundo imaginario, y se ve representada en nuestra conducta y en cada mínima acción de nuestra rutina diaria; no podemos sino considerarla como algo real.
La ideología neoliberal ha programado y diseñado una realidad, donde sólo hay cabida para un tipo de persona egocéntrica e insolidaria, para seres humanos egoístas y violentos. En un mundo donde cada cual se preocupa sólo por su beneficio y bienestar individual, se genera una gran carga tanto de violencia pasiva como activa, porque estamos irrespetando y violentando constantemente al otro, utilizándolo sólo para el beneficio propio sin tomar en cuenta sus necesidades reales, de igual manera la otra persona también nos utiliza conforme a su deseo y voluntad. Esta recíproca “utilización” no nos conduce sino a la frustración y a la violencia, porque al no establecerse dentro de las relaciones personales y sociales, un acuerdo común, de valores e intereses, siempre una de las partes pierde, quedando excluida o a la voluntad y poder del otro, dejando de ser lo que es, o lo que quiere ser, para convertirse en la persona que quiere o le conviene al otro. La cultura individualista también produce seres humanos poco tolerantes, hecho que puede conducir a conductas racistas y xenofóbicas, como clasistas y excluyentes. Pero una persona no es por naturaleza egoísta y violenta, se aprende a como ser egoísta y violento, pero también podemos aprender a como ser democráticos, solidarios y tolerantes. Pero si partimos de la idea de que el otro es un enemigo a vencer, pues el panorama político, económico, social y cultural, se nos vuelve bastante desesperanzador, porque en una lucha de todos contra todos, el odio, la violencia y la muerte son los ganadores y la humanidad la gran derrotada. Pero si lo que nos importa en verdad, es la vida, el amor, la paz y el ser humano en general, y su supervivencia, tenemos que crear otra forma de concebirnos a nosotros mismos, a los otros y al mundo al cual queremos pertenecer que difiera de la ideología neoliberal o que por lo menos la transcienda, para lograr mejorarla.
Imágenes: Película "Mediterraneo" de Gabriele Salvatores
Sonido: Canción "Agost" de Els Pets
lunes, mayo 07, 2007
"-Hay que admitir que no hay nada más fácil que tomar las cosas como son"
(Diálogo de la película: Dos o tres cosas que sé de ella de Jean Luc Godard, 1967)
Esta frase que también puede ser interpretada como -no hay nada más fácil que aceptar las cosas como nos las muestran- dicha por la protagonista (Juliette Jason) del film Dos o tres cosas que sé de ella, además de cuestionar la relación del sujeto con su sociedad, y el papel de éste dentro de la misma, nos dice también que aprendemos a “conocer” la realidad, de una determinada forma, aprendemos desde muy niños, a aceptar una manera de captar y apreciar lo que nos rodea. Dicha manera de apreciar la realidad, se naturaliza y establece de tal modo, que nos resulta imposible comprender algo, sin utilizar este modelo de entender las cosas. En otras palabras, estamos socialmente acostumbrados a “ver”, aquello que se nos ha enseñado a ver o que hemos aprendido a ver. Aquí estaría el papel de los aparatos ideológicos del estado, como moldeadores de la personalidad de los sujetos, y creadores de ideologías. El canal de la ideología es el sujeto, la ideología tiene a través del sujeto su existencia material (Althusser). Por supuesto que si somos personas que gozamos de una vida digna dentro de "nuestra" sociedad capitalista, entendiendo por vida digna, el disfrute y ejercicio pleno de nuestros derechos humanos, civiles y culturales, y que además disfrutamos de una buena calidad de vida, entendiendo por ésta, las posibilidades reales de desarrollar nuestras capacidades y de llevar a cabo acciones a favor de nuestro bien y del bienestar común, es lógico que aceptemos la realidad tal cual nos la presentan. Pero si dentro de esta misma sociedad capitalista, carecemos de una vida digna y de una buena calidad de vida, como ocurre con un “niño de la calle”, al cual se le niega y violenta cada día sus derechos humanos, civiles y culturales, la realidad no puede ser tan simple, como algunos grupos y personas pretenden que sea:
"-Eso fue en 1992, el muchacho tenía como 10 años y estaba atado a un árbol. La policía descubrió que lo mató un hombre apodado “El Chorizo” porque el niño no le entregó unas correas que se había robado en un local de Chacaíto. El menor y otros niños de la calle robaban para el “Chorizo” y estaban obligados a entregarlo todo a cambio de unas pocas monedas que recibían todas las noches. Si no lo hacían, les esperaba la muerte-."
La ideología es falsa-conciencia, en el sentido de que es algo subjetivo y mutable, porque se transforma según las circunstancias: tiempo, espacio y sujeto. Pero la ideología es completamente real en la manera en que la vivimos:
La ideología para Althusser, representa en efecto la realidad –pero lo que representa es la manera en que yo ‘vivo’ mis relaciones con el conjunto de la sociedad... [1]
Si la ideología representa nuestras ideas, creencias y valores; está estrechamente ligada a nuestro mundo imaginario, y se ve representada en nuestra conducta y en cada mínima acción de nuestra rutina diaria; no podemos sino considerarla como algo real.
La ideología neoliberal ha programado y diseñado una realidad, donde sólo hay cabida para un tipo de persona egocéntrica e insolidaria, para seres humanos egoístas y violentos. En un mundo donde cada cual se preocupa sólo por su beneficio y bienestar individual, se genera una gran carga tanto de violencia pasiva como activa, porque estamos irrespetando y violentando constantemente al otro, utilizándolo sólo para el beneficio propio sin tomar en cuenta sus necesidades reales, de igual manera la otra persona también nos utiliza conforme a su deseo y voluntad. Esta recíproca “utilización” no nos conduce sino a la frustración y a la violencia, porque al no establecerse dentro de las relaciones personales y sociales, un acuerdo común, de valores e intereses, siempre una de las partes pierde, quedando excluida o a la voluntad y poder del otro, dejando de ser lo que es, o lo que quiere ser, para convertirse en la persona que quiere o le conviene al otro. La cultura individualista también produce seres humanos poco tolerantes, hecho que puede conducir a conductas racistas y xenofóbicas, como clasistas y excluyentes. Pero una persona no es por naturaleza egoísta y violenta, se aprende a como ser egoísta y violento, pero también podemos aprender a como ser democráticos, solidarios y tolerantes. Pero si partimos de la idea de que el otro es un enemigo a vencer, pues el panorama político, económico, social y cultural, se nos vuelve bastante desesperanzador, porque en una lucha de todos contra todos, el odio, la violencia y la muerte son los ganadores y la humanidad la gran derrotada. Pero si lo que nos importa en verdad, es la vida, el amor, la paz y el ser humano en general, y su supervivencia, tenemos que crear otra forma de concebirnos a nosotros mismos, a los otros y al mundo al cual queremos pertenecer que difiera de la ideología neoliberal o que por lo menos la transcienda, para lograr mejorarla:
"-Claro que hay discriminación. Sobre todo en el empleo. Estos chavales, de entrada, tienen menos formación. Pero incluso cuando un joven de origen magrebí con una licenciatura se presenta para un trabajo, su petición es colocada por detrás de las de los franceses, y esto sucede también para empleos menores como conductor de camión. -Yo trabajo en una discoteca-, asegura el tercero, -sólo hay dos magrebíes entre más de un centenar de trabajadores-. Es que los franceses son unos racistas y nos tienen aquí marginados-, dice otro del corrillo. -El alcalde puede venir aquí, al barrio, a participar en alguna fiesta que se celebre, pero no les gusta que nosotros vayamos al centro de Pau. Nos tratan fatal; aunque vayamos limpios y bien vestidos, no nos dejan ni entrar en las discotecas, no les gusta vernos. Y la policía nos ha llegado a cachear en plena calle incluso cuando íbamos acompañados de nuestra novia-."
We are building the bridge, One small stone at a time with a lot of love and some help from above from your heart to mine
There's a land of justice, cities filled with pride a mountain of hope,just on the other side across a river of indifference, and a valley of despair,There's a tower of courage, piercing through the air, I have a dream for our children, I want to take them there
And we are building the bridge, One small stone at a time with a lot of love and some help from above from your heart to mine
As we seek out understanding, As we learn to forgive, When we open up our minds, When our words are true and kind, We are building the bridge
La violencia como ejercicio político del neoliberalismo
... se puede hablar de dos sensibilidades; la que permite ser artista y la otra, la que llamamos sensibilidad consciente, que es la que hace incorporar esa hermosa posibilidad de ser artista en defensa de la dignidad del hombre, de la dignidad de nuestros pueblos.
Alí Primera
La década de los noventa fue una década signada por la intolerancia, el pesimismo, la desesperanza y la violencia. Lo acontecido a principios de la década de los noventa, fue una revolución social y cultural, como la ocurrida a finales de los años sesenta y principios de los setenta, otro quiebre y crisis del sistema capitalista, en este caso, no por el reclamo de los derechos formales, que las llamadas “minorías” para la década de los noventa ya habían alcanzado, aunque sólo de manera nominal, sino por el cumplimiento efectivo de tales derechos, esta vez las “minorías” protestaban y exigían gozar por completo, de forma real y directa, de los derechos y beneficios que como ciudadanos democráticos se merecían y les pertenecían. Sin embargo, la respuesta que el Estado Democrático le dio a éstos ciudadanos marginados y excluidos “por y del” mismo Estado “Democrático”, que reclamaban sus derechos humanos, sociales y culturales más elementales, fue la de más exclusión, más pobreza, más represión y más violencia:
También, recuerdo un estudiante de cuarto año de bachillerato, de 17 años de edad, que mató la PM hace 14 años, en un confuso operativo en la avenida Baralt. El liceísta no era delincuente, fue confundido y murió injustamente(1).
En la década de los noventa también el fatalismo y la violencia, invadieron el discurso de algunos teóricos sociales e intelectuales, para los cuales vivir en democracia, se convirtió en una quimera inalcanzable. Por casualidad, quienes criticaban duramente el sistema democrático y planteaban su ingobernidad, eran los intelectuales del status quo o intelectuales neoliberales que criticaban tanto la “universalidad” y totalidad del sistema democrático, como también los particularismos más radicales. Parecían no encontrar ninguna solución en los bandos extremos, a lo que proponían su “particularismo radical universal”, es decir, la hegemonía de la cultura occidental tenía que sobrevivir a como de lugar, aunque ya no fuese bajo un sistema tan democrático:
Parecían triquitraques de diciembre, aquellos estallidos que surcaban la Intercomunal de El Valle... El ejército venezolano, por primera vez en mucho tiempo, disparaba sus FAL, contra viviendas de los cerros caraqueños(2).
El 27 de febrero de 1989, es una de las más tristes y lamentables fechas de la historia contemporánea venezolana, donde centenares de ciudadanos venezolanos, perecieron en manos de Las Fuerzas Armadas Nacionales. Así como el ejemplo del Caracazo, son muchos los casos de violaciones a los derechos humanos que por parte de las mismas instituciones del Estado Venezolano, han ocurrido en el país, a lo largo del “establecimiento” de la “democracia”. El 27 de Febrero de 1989, también constituye un ejemplo y una consecuencia directa de la dualización de la ciudadanía (Torres, 2001). Al día siguiente de “El Caracazo”, de los disturbios y saqueos, que protagonizaron las comunidades más pobres de Caracas y del interior del país, mientras una parte de los caraqueños aguardaba en la tranquilidad de sus hogares, la otra parte, era asesinada, por las Fuerzas Armadas Nacionales. La diferencia entre unos caraqueños y otros, fue que los más pobres se habían lanzado a las calles a protestar y saquear tiendas y supermercados, porque no pudieron resistir el aumento del pasaje en las líneas de transporte urbano, ni el alto coste de la vida, desde que el gobierno de turno, había lanzado, el famoso “paquete de medidas económicas”, por sugerencia del Fondo Monetario Internacional. Esto es la terrible y lamentable consecuencia de un Estado que está totalmente subordinado a las exigencias del Mercado. El modo en que actuamos y nos desenvolvemos públicamente, es decir, la manera en que “yo soy ciudadano”, está implícitamente ligada a lo que “nuestra cultura” entiende por ciudadanía, es decir, se corresponde con un modelo cultural. Lo mismo ocurre con nuestra forma de ejercer la política y los gobiernos. La violencia como la plantea el Neoliberalismo, es en sí, un camino, una forma de ser y de actuar socialmente, con esto queremos decir que el Neoliberalismo formaliza la violencia, la acepta y justifica. Entonces, para la Ideología Neoliberal, es “normal” que el Estado atropelle y acabe sistemáticamente con la vida de sus ciudadanos, es “normal” también, que los gobiernos y los presidentes se conviertan en asesinos. Pero una persona no es por naturaleza insolidaria y violenta, ya que la violencia también constituye una manera de expresarse socialmente, es decir, se aprende a como ser insolidario y violento, pero también se aprende a como ser democráticos, solidarios y tolerantes. Por esta razón, la educación en valores, la educación hacia una cultura democrática y de paz, es uno de los retos y compromisos fundamentales, dentro de las políticas de los Estados, y dentro de las acciones que promuevan los diferentes pueblos, culturas y sociedades en general, en el marco del establecimiento de una concepción de ciudadanía de cara al Siglo XXI.
[1]Declaraciones de un periodista venezolano que cubrió por muchos años el área de sucesos. [2] Ojeda, F. Beirut en Caracas, El Nacional, Miércoles 1 de marzo de 1989, pág.D-6.
Els Pets - Pau: Pau(Paz)=Pablo. Vídeo de la canción "Pau" del grupo musical catalán: Els Pets. Pau, nombre catalán masculino que significa: Paz. Pablo, en castellano.
miércoles, octubre 25, 2006
TOLERANCIA:
"...desear cambiar y controlar a otro en beneficio propio no es un acto de amor sino de violencia." (Brenda Shoshanna,El zen y el arte de amar)
Ser tolerantes no es dejar que el otro haga lo que le dé la gana, ni que nos parezca bien todo lo que haga el otro. Tampoco se trata de ser frío e indiferente. Ser tolerantes es enfrentarse natural y abiertamente con la diferencia. Tolerar, no es evitar el conflicto, sino todo lo contrario, es lidiar constantemente con éste y luchar para llegar a un concilio, acuerdos, o al menos lograr una verdadera comunicación entre las partes divergentes o en conflicto. Al contrario de lo que se supone, la tolerancia tiene que ver más con decir NO!, que con decir sí. Porque si sedemos ante todos los deseos y la voluntad del otro, y siempre buscamos y procuramos complacerle aunque no estemos en muchos puntos de acuerdo con éste, nos estaremos convirtiendo en la persona que el otro quiere que seamos, sin darnos la oportunidad de ser quienes realmente somos, y de que la otra persona nos conozca como tal, y nosotros conocerle también en realidad a ella.
"La educación para la desobediencia surge como consecuencia de la pregunta que se hace desde la noviolencia al analizar las situaciones de dominio y opresión que se producen y han producido en la historia de la humanidad: ¿cómo es posible que un grupo minoritario de personas controle a toda la sociedad? La respuesta a la que se llega es sencillamente demoledora: sólo con la colaboración o complicidad de esa mayoría."(Xesús R. Jares.Educación para la paz. Su teoría y su práctica.)
Somos millones de mujeres, africanos, latinoamericanos, asiáticos, aborígenes, indígenas, afrodescendientes, musulmanes, gitanos, homosexuales, obreros, pobres, campesinos, discapacitados, etc., que hemos dicho NO! y que llevamos años y siglos de lucha, contra la opresión y los abusos de un sistema político-social, hecho a la medida del hombre blanco burgués, y que hoy día, podemos identificar con el nombre de neoliberalismo.
La historia occidental está plagada de guerras, de luchas mundiales y de violaciones a los derechos humanos y culturales, en favor del control, la dominación y opresión, de grupos humanos. El ejercicio de la ciudadanía constituyó en un principio, dentro de la sociedad occidental, un derecho exclusivo de la clase burguesa, la cual, estableció oficialmente sus códigos culturales para poder ejercer la “ciudadanía universal”. El pensamiento moderno ideó “un sujeto universal abstracto cuya capacidad de entender la realidad se media a priori por categorías cognoscitivas” (Torres, 2001), está concepción del “hombre” y de su realidad, excluyó de la esfera pública y de la historia de la cultura occidental, a numerosos sectores de la sociedad, dado que éstos últimos poseían otras cosmovisiones, diferentes a la realidad cartesiana. Ser un ciudadano y gozar de los derechos y beneficios que demanda tal condición, constituyó un privilegio exclusivo de las elites sociales hasta buena parte del siglo XX. Sólo en las últimas décadas del siglo pasado, el sujeto social logra romper con este modelo burgués o concepción burguesa del ejercicio de la ciudadanía, dándole cada vez más espacio e importancia al debate público sobre los derechos culturales y los derechos de “las minorías”.
Elba Poleo, La Cultura y la construcción de la Ciudadanía Democrática Multicultural
viernes, octubre 06, 2006
CULTURA II: ¿Qué es la tolerancia para ti? Tolerancia: Es un valor que supone el reconocimiento del otro. Saber que el otro existe, que tiene necesidades, formas de pensar, actuar, costumbres, que le son propias y que pueden ser tanto semejantes como diferentes a las mías. La tolerancia, además de reconocer la diferencia, la valora. Por muy diferente que sea una persona de mí, en cuanto a físico, cultura, religión o ideal político, ambos, somos ante todo seres humanos poseedores de unos derechos, como nos confiere dicha condición. La tolerancia exige una actitud de respeto hacia la otra persona y hacia la autonomía de la misma. Cada individuo tiene la plena libertad de escoger el modelo de vida que más le convenga o, a construir su personalidad, conforme a los principios, valores y normas que él considere necesarias para su bienestar, siempre y cuando, dicha decisión, no viole el mismo derecho que tienen los demás de decidir que hacer con sus vidas. “Cada uno tiene derecho a equivocarse sobre su vida; o a acertar; o a vivir una vida que otros consideren equivocada, pero que él considera acertada; siempre insisto en que esto no sea una fuente de agresión o de males para otras personas” (Fernando Savater). A menudo pensamos que la manera en que aprendimos a desenvolvernos y actuar en la vida, es la manera correcta de ser y proceder en la vida para todos. Pero en realidad, no es que no exista un modo “correcto” de ser o de actuar, sino que existen miles de modos correctos de proceder y de ser, porque cada uno es único e irrepetible y tiene su propio criterio y voluntad para decidir sobre su camino en la vida. “La idea de un mundo uniformado, en el que todo el mundo comparte nuestros prejuicios, anima nuestro propio tipo de fútbol, tiene nuestros propios gustos gastronómicos, etc., eso es un sueño paranoico, no es una sociedad de libertades” (Fernando Savater). Imagen tomada de www.conelpapa.com
lunes, septiembre 25, 2006
HISTORIAS DE VIOLENCIA: Salvador Puig Antich
La película Salvador(2006) del cineasta catalán Manuel Huerga, narra los últimos acontecimientos en la vida de Salvador Puig Antich, quién fuera miembro del Movimiento Ibérico de Liberación y quién en 1974, se convirtió en la última víctima de la pena de muerte, dentro del régimen franquista. Mientras miraba la película además de sobresaltarme a cada momento con los disparos, no sólo mis oídos sino todo mi ser revivía esa frase que citaba el protagonista: -No se puede vivir con el miedo en el cuerpo-. Y es que muchos venezolanos y latinoamericanos hemos sobrevivido a una adolescencia dónde la muerte a manos de cualquier efectivo policial nos rondaba a cada paso y no precisamente por ser militantes políticos como en el caso de Puig Antich, sino por el simple hecho de respirar, es decir, de ser un adolescente y vivir en un barrio pobre de Caracas o en cualquier otro barrio pobre de otra ciudad latinoamericana:
-También, recuerdo un estudiante de cuarto año de bachillerato, de 17 años de edad, que mató la PM hace 14 años, en un confuso operativo en la avenida Baralt. El liceísta no era delincuente, fue confundido y murió injustamente-[1]
Pero quienes hemos vivido la impotencia de ver como niños de 14 y 15 años de tu barrio, eran asesinados por la policía, ya sea en protestas estudiantiles o en operativos policiales; el dolor, de que miembros de tu familia y amigos, fueran también víctimas mortales de la violencia formal de un "Estado Democrático"... ese vivir con el miedo metido en el cuerpo durante los últimos quince años, ese no saber cuando una bala además del impacto de su sonido, podía llegar a impactar contra tu cuerpo o el cuerpo de alguno de tus seres queridos; también hemos tenido que vivir esta realidad a solas, porque para el resto de los ciudadanos venezolanos está realidad ha sido totalmente ignorada. Hay un gran conjunto de venezolanos para los cuales, los hechos que les he narrado anteriormente simplemente nunca existieron y, otra parte mayor aún, que tiene algún familiar(en su mayoría niños y jóvenes), fallecido de forma trágica durante la década de los noventa. Como si hubiésemos nacido y crecido en dos países distintos, y a lo mejor, resulta cierto, porque en Venezuela como en el resto de los países latinoamericanos, existe una dualización de la ciudadanía, producto de años de pobreza y marginalización:
33% de los jóvenes tiene acceso al bachillerato. El restante vive sin sus necesidades básicas satisfechas y 43% de ellos no obtiene trabajo. En 1999 casi 1.000 jóvenes incurrieron en delitos según casos denunciados.[2]
[1] Declaraciones de un periodista venezolano que cubrió por muchos años el área de sucesos. [2] Dagnino, M. Vivir en el barrio: Cuando el futuro no significa nada (24 de Marzo, sector La Bombilla, de Petare). El Universal, Domingo 11 de Febrero de 2001, Pág. 4-1.